El idioma como barrera: justicia en español

Hoy te vamos a hablar de un caso pero del que vamos a omitir detalles como nombres, tanto de las personas implicadas como de sus abogados y abogadas, tampoco diremos la ciudad ni la fecha exacta del suceso.

Estos datos los hemos cambiado para proteger la privacidad de la mujer afectada.

Esta historia, que demuestra por qué es necesaria una justicia en español en nuestro país (EEUU si nos lees desde otro lugar), donde viven actualmente 65,3 millones de latinos e hispanos repartidos por todo el país, representando el 18,6% de la población total en el año 2020, según datos de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, es la historia que justifica y da origen a la web abogados(de)USA.

Por eso es una historia importante para todo el equipo.

Pero antes de empezar, algunos datos más:

  • Somos la segunda minoría o grupo etnográfico más grande del país, después de los afroamericanos.
  • La población latina e hispana crece constantemente desde hace décadas y la previsión es que lo siga haciendo en el futuro próximo.
  • Ya suponemos un impacto significativo en la economía del país y estamos transformando la cultura aportando nuestra propia esencia.

Merecemos una justicia que entendamos. Y que nos entienda.

abogados(de)USA.com

El idioma sí es una barrera

Todo empezó, como tantas otras historias cotidianas, con un divorcio.

María Rodríguez, nombre ficticio que usamos para ocultar su verdader aidentidad, es una mujer de 35 años proveniente de un pequeño pueblo de Oaxaca, México. Llegó a la fría y bulliciosa ciudad de Minneapolis, Minnesota, con la esperanza de comenzar una nueva vida junto a su esposo, Carlos.

Lo que no sabía María era que el sueño americano se convertiría en una pesadilla plagada de dificultades y obstáculos, especialmente en el ámbito legal.

Los años en Estados Unidos no fueron fáciles para María. Las diferencias culturales, la soledad y la falta de oportunidades laborales comenzaron a erosionar la relación con Carlos.

Dicen que cuando la pobreza entra por la puerta el amor salta por la ventana. Y en este caso parece que ocurrió así. Las discusiones, casi siempre por carencias económicas, pero donde también se involucraba el alcohol, se volvieron cada vez más frecuentes y, finalmente, tras cinco años de matrimonio, decidieron separarse.

Con el corazón roto y un futuro incierto, María decidió buscar ayuda legal para iniciar el proceso de divorcio. Sin embargo, se encontró con una barrera infranqueable: el idioma. Su limitado dominio del inglés le dificultaba la comunicación con abogados y funcionarios judiciales.

Además, Minneapolis, como ciudad norteña en los Estados Unidos, a no mucha distancia de Canadá, no es un lugar donde los latinos e hispanos tengan una gran presencia, todavía (o al menos cuando la historia ocurre realmente).

No era fácil hacerse con un círculo de amistades y personas cercanas con las que comunicarse. Y la familia más cercana estaba al otro lado del país, en Florida.

Desesperada por encontrar una solución, María recurrió a una abogada local que le prometió ayudarla en su caso si bien la comunicación entre ambas era bastante precaria. Con el poco inglés que María había aprendido, ya que durante esos cinco años se quedó en casa porque no encontraba trabajo, a causa del idioma, y el poco español que chapurreaba la abogada, acabó firmando un contrato que no llegaba a entender del todo.

Sin embargo, la abogada resultó ser deshonesta y poco profesional. No solo no defendió adecuadamente los intereses de María, sino que además la abandonó en el peor momento del proceso, exigiéndole el pago total de sus servicios y negándose a devolverle la documentación del caso.

De por medio las amenazas de un contrato firmado que María no entendía del todo, no solo por los conceptos legales que allí se expresaban sino por el propio idioma en el que estaba escrito, el inglés.

A día de hoy María es incapaz de explicar qué sucedió, por qué la abogada la abandonó aliándose con su ex-esposo, Carlos. Ni por qué la abogada exigió el pago íntegro de sus servicios bajo amenaza de llevarla a otro juicio civil por impago a sabiendas que esa amenaza amedrentaría a María. Tampoco cómo es que la abogada, responsable de custodiar la documentación del caso, había perdido los papeles casualmente y solo le pudo devolver unos cuantos, los más inocuos para el caso.

Devastada por la traición de su abogada y sin dinero para pagar un nuevo defensor, María se sintió completamente desamparada. Sin embargo, gracias a la ayuda de una organización comunitaria, presente en diversos estados, que apoyaba a inmigrantes latinos, logró encontrar un abogado bilingüe que se comprometió a representarla pro bono, gratuitamente.

A pesar del apoyo del nuevo abogado, el camino hacia la justicia para María no fue fácil. La falta de documentación, casualmente extraviada por la abogada anterior, y las dificultades de comunicación con el juez y la contraparte la pusieron en una posición de desventaja.

Tras meses de lucha ardua, María finalmente logró un acuerdo de divorcio. Sin embargo, la victoria tuvo un sabor amargo. Perdió la custodia de sus hijos, quienes se quedarían con Carlos, y además se vio obligada a pagar una pensión alimenticia considerable que le resultó imposible abonar. Los gastos del juicio, pese al apoyo del nuevo abogado, sumado a otras deudas acumuladas durante el proceso, la dejó en una situación económica precaria.


Es necesaria una justicia en español

La historia de María es solo un ejemplo de las muchas dificultades que enfrentan los inmigrantes latinos y hispanos en Estados Unidos al momento de acceder a la justicia. La barrera del idioma los convierte en ciudadanos vulnerables y explotables, tanto por parte del sistema judicial como por profesionales sin ética.

Es necesario que el sistema judicial estadounidense reconozca la realidad multicultural del país e implemente medidas para garantizar el acceso a la justicia para todos, independientemente de su idioma o origen cultural.

La incorporación del español como idioma oficial en los tribunales y la capacitación de profesionales legales en temas de diversidad cultural son pasos esenciales para romper las barreras que hoy en día condenan a muchos a la injusticia.

A pesar de las dificultades, María no pierde la esperanza. Con la ayuda de la comunidad latina y la determinación de seguir adelante, lucha por construir un futuro mejor para ella y sus hijos. Y no renuncia a recuperar la custodia. Su historia es un llamada a la acción y a la reinvindicación, una voz que clama por un sistema judicial más justo e inclusivo para todos.

La historia de María nos recuerda que la justicia no debe ser un privilegio para unos pocos, sino un derecho fundamental para todos. Es hora de derribar las barreras del idioma y construir una sociedad donde todos puedan acceder a un sistema judicial que los escuche, los proteja y les garantice sus derechos.

La historia de María es la causa de que abogados(de)USA exista.


ADVERTENCIA:

abogados(de)USA es un directorio de despachos y profesionales que atienden a sus clientes en español en los Estados Unidos. Además ofrece en sus guías orientación e información que puede resultar útil a la hora de buscar, elegir y contratar a un abogado pero que nunca sustituye la consulta con un profesional; así como historias y casos que pueden servir de inspiración y motivación para dar el paso en la defensa de los derechos propios. En resumen, somos un portal de información.



Comentarios

2 respuestas a «El idioma como barrera: justicia en español»

  1. […] dudes en solicitar un intérprete si lo necesitas. Es tu derecho y una herramienta fundamental para garantizar una comunicación efectiva y justa durante el proceso […]

  2. […] no ético. Si su abogado ha actuado de manera no ética o […]